
Cuando yo entro en Bershka.com el nombre que viene a la cabeza es H&M, no puedo evitarlo, pero siempre me pasa. Y explico porqué. Ambas marcas buscan impactar con los colores, con prendas muy chillonas que llamen la atención de los compradores, en este caso, especialmente de las mujeres. Esta aparente coincidencia siempre me hace unirlas, algo que no lo veo desde el punto de vista negativo.

La nueva colección otoño-invierno de Bershka vuelve a apostar por el color cuando todas las marcas más importantes están primando las tonalidades más apagadas, adecuadas al contexto social que estamos viviendo. Siempre está bien poder elegir por otra opción a la que se va estableciendo como normal y si se busca color, no me cabe duda de que esta es la colección favorita (hasta la campaña tiene partes saturadas de color).
En la nueva colección se buscan dos estereotipos o más bien dos formas de vestir enmarcadas en dos tendencias: la primera de ellas se basa en e lmundo del rock y la segunda es una visión romántica de la moda. Para cada opción tiene una amplia gama de productos, como suele ser lógico en este tipo de marcas, que cubren un gran abanico: desde los chalecos hasta los jeans más correctos.
Para las más rebeldes entran en juego los cuadros tartán, que no desaparecen en muchas prendas, en especial en su versión rojo y negro . También vuelven los polos estampados de estética desenfada que se combinan con amplios jeans ( prestados de los hombres).
En el lado romántico están las blusas amplias y vaporosas, mínimos chalecos de estética folk, camisetas que juegan con las formas y con los estampados; al igual que se apuesta por los complementos como elemento distintivo.
Para los hombres Bershka dice buscar tres puntos diferenciados: uno basado en skaters y hip-hoperos; otro inspirado en prendas vintage; y el tercero apostando por la mezcla entre culturas urbanas como la de los mods y los rockers.









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